
Haber si empiezo otra vez a coger el ritmo de antes a la hora de escribir en el blog.
Este verano he estado con unos amigos, en total éramos 6, una semanita por el norte de Italia. Nuestra intención era visitar las ciudades más famosas del norte como Venecia, Florencia y Milán. A Roma no fuimos porque varios ya habíamos estado hace 4 años.
Nuestro primer punto de la ruta fue Milán. El vuelo era Ida y vuelta Bilbao-Milán. Es recomendable cogerlo con mucho tiempo de antelación. Nosotros lo hicimos 2 meses antes y así nos pudimos ahorrar unos cuantos euros. Un mes antes ya casi triplicaba el precio

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La reserva de los hoteles la hicimos a traves de la web
Venere. Es muy cómodo hacerlo porque además de conocer todos los datos del hotel, puedes también leer las opiniones de sus anteriores visitantes. No tienes que pagar la reserva y simplemente te piden el número de tarjeta para que les quede constancia de la reserva. Recibes además en el movil y en el email una confirmación de la reserva. Realmente muy cómodo y rápido. En un par de horas teníamos reservados los 5 hoteles de nuestro viaje.
Llegamos a Milán, al aeropuerto de
Malpensa. Este aeropuerto está a unos 50 km de la ciudad. Se puede llegar a Milán tanto en autobús como en Tren. Nosotros cogimos el autobús por ser más barato y el tiempo en llegar a la ciudad es practimante el mismo, 1 hora. El tren te lleva hasta la estación de Cardona y cuesta 11 euros, en cambio los autobuses te llevan hasta la estación central y cuestan 5 Euros (Airport2000) o 5.5 Euros (Malpensa bus express) pero este último tiene la promoción 3x2. Cogimos estos últimos.
El
hotel elegido (
Hotel Serena) estaba a unos 800 m de la estación central. Los alrededores de la estación nos dieron un poco de miedo por la cantidad de extranjeros e inmigrantes que había, en cambio el hotel esta junto a una de las grandes avenidas de Milán con cantidad de tiendas y gente paseando. Hasta el centro teníamos unos 20 min. andando tranquilamente. También hay la posibilidad de coger el metro.
De la ciudad de Milán todo el mundo nos contaba que no tenía grandes cosas para ver. Nos comentaban que lo único que merecía la pena era la catedral, realmente impresionante, y la galería Vittorio Emmanuele. Subimos a ver la catedral desde la azotea. Hay un ascensor que por 6 euros te sube hasta arriba. Desde allí se puede admirar la ciudad y ver de cerca los detalles de esa grandiosa obra que tardaron 6 siglos en acabar. No se puede ir a Milán sin visitar la catedral. A la hora de visitar el interior de la catedral tener cuidado con la ropa que llevais puesta. Te pueden dejar en la puerta si llevas pantalones demasiados cortos o camisetas de tirantes.
Paseando más tarde por la plaza e intentando sacarnos una foto frente a la catedral, nos veíamos acosados por unas personas seguramente de origen indio, que te ofrecían unos granos de maiz y si ponías la mano...

. Era el pretesto para que te sacaras la foto con unas palomas y te sacaran unos euros por ello, como si ellos se encargaran del cuidado y manutención de las palomas, en fin.
El segundo día estuvimos visitando el resto de la ciudad. Merece la pena pasearse por ella. Parecía bastante tranquila, no había mucho tráfico seguramente por estar todo el mundo de vacaciones. Visitamos el castillo Sforzcesco que no es una maravilla pero allí vimos a un par de parejas de chinos recien casados sacándose las fotos. Una de las iglesias más famosas es
Santa Maria delle Grazie. No pudimos visitarla porque llegamos cuando estaba cerrada y junto a ella se puede ver el famoso cuadro de la
última cena de Da Vinci. Para poder verlo hay que hacer la
reserva con muchísimo tiempo de antelación. Tuvimos también mala suerte cuando fuimos a visitar su museo de inventos que estaba cerrado por ser lunes.
Por la noche descubrimos de casualidad un bar curioso, el "
Art factory". A partir de las 18 h. pides un combinado por 7 euros y puedes comer todo lo que quieras como nos dijo la camarera:"
como las tapas en España", sólo que en vez de tapas son platazos. Había pasta, pizza, fruta, pescado... para cenar y beber por un buen precio y con un buen ambiente. Para repetir si volvemos a Milán.
Os pongo un plano de milán en
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